contiene la bibliografía del curso que, titulado Ética y Responsabilidad en el Servicio Público organizado por y el Instituto Superior de Control de la Gestión Pública y la UTN Rosario, se dictó virtualmente bajo la dirección del Dr.Bernardo Kliksberg, así como otra documentación relacionada con el tema,que la Biblioteca INTEMIN-SEGEMAR recibe
domingo, 27 de octubre de 2013
sustentabilidad?
http://www.lanacion.com.ar/1632815-dialogos-del-alma
Diálogos del alma
Por Sergio Sinay | Para LA NACION
Mail: sergiosinay@gmail.com | Ver perfil
¿QUÉ FUTURO?
Señor Sinay: ¿Es la sustentabilidad realmente la eficiente administración de los recursos del presente pensando en las generaciones futuras?
Arquitecto Álvaro García Resta
RE:Quizá la sustentabilidad no se base simplemente en una administración eficiente de recursos. Primero habría que definir qué recursos valoramos y para qué futuro. Aunque desde 2009 la cantidad de personas con hambre superó los mil millones en todo el planeta, la Tierra puede alimentar en un 150% a sus habitantes. No falta alimento, aunque se nos persiga con ese fantasma. Esto sostiene, con pruebas y fundamentos, Raj Patel, economista inglés graduado en Oxford y en la London School of Economics, ex funcionario del Banco Mundial y asesor de la ONU en temas de alimentación. "Si la gente muere de hambre es por cómo se distribuyen los alimentos y, sencillamente, porque no tiene dinero suficiente para comprar comida", escribe Patel en Cuando nada vale nada, un demoledor ensayo contra los criterios economicistas que predominan hoy en el mundo.
El planeta se ha ido parcelando, advierte Patel, y las parcelas se convirtieron en propiedad privada. Ya no se lo percibe como un tesoro común cuya conservación es un deber colectivo y superior. La Tierra misma dejó de ser un recurso común para pasar a ser depredada en nombre de intereses particulares o corporativos cuyo horizonte no va más allá de la ganancia de hoy, aunque eso signifique que los hijos de esos mismos depredadores (que a menudo se presentan como corporaciones prestigiosas) no tengan un mañana seguro. Observemos esta inmoralidad: países y empresas pagan, según acuerdos internacionales, una cuota que les da derecho a contaminar. No sólo eso: compran su cupo a otros, pobres, para contaminar más de la cuota asignada.
Administrar de un modo sostenible con miras a un futuro posible requiere de una seria reflexión previa (sin chicanas ni manipulaciones) acerca de si el planeta será un campo de competencia feroz, de búsqueda voraz de la rentabilidad económica como fin último, o un campo de cooperación, un recurso común para impulsar y sostener la vida digna de cada uno de sus habitantes.